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Terra
La Coctelera

Invitación

Estim@ amig@:
Soy Salvador Moreno Valencia, escritor y pintor, y quiero invitarte
personalmente a través de este mail a la inauguración de mi web y blog oficiales
que tendrá lugar en la red el próximo viernes a las 20h.

Decirte que para mí será un placer ser visitado por ti y espero que en lo
sucesivo puedas encontrar en estos sitios un lugar donde disfrutarcompartiendo
ideas y lecturas.

Unproyecto que nace en este otoño, la web: www.alvaeno.comespacio para colgar tus obras si eres pintor,
escultor o realizas alguna actividad relacionada con las artes plásticas, además
de encontrar en ella toda la información sobre mi vida profesional, así como
personal; tambiénnace la FundaciónAlvaeno, que prentende, con la ayuda de
tod@s, fomentar el amor por la Literatura y las Artes ayudando con ello, si es
posible, a todos los que lo necesiten. En el blog: http://letras.alvaeno.com podrás encontrar: Noticias relacionadas
con la Cultura, relatos escritos por mí y por otros escritores que deseen
publicar en él, críticas literarias, sugerencias de lectura, autores nuevos y
clásicos, en fin, un lugar donde poder pasar unos minutos agradables tomando
uncafé virtual.

Sin otro particular te envío un fuerte abrazo.

Ate.

salvador moreno valencia

IVITACION


Estim@ amig@:

Soy Salvador Moreno Valencia, escritor y pintor, y quiero invitarte
personalmente a través de este mail a la inauguración de mi web y blog oficiales
que tendrá lugar en la red el próximo viernes a las 20h.

Decirte que para mí será un placer ser visitado por ti y espero que en lo
sucesivo puedas encontrar en estos sitios un lugar donde disfrutarcompartiendo
ideas y lecturas.

Unproyecto que nace en este otoño, la web: www.alvaeno.comespacio para colgar tus obras si eres pintor,
escultor o realizas alguna actividad relacionada con las artes plásticas, además
de encontrar en ella toda la información sobre mi vida profesional, así como
personal; tambiénnace la FundaciónAlvaeno, que prentende, con la ayuda de
tod@s, fomentar el amor por la Literatura y las Artes ayudando con ello, si es
posible, a todos los que lo necesiten. En el blog: http://letras.alvaeno.com podrás encontrar: Noticias relacionadas
con la Cultura, relatos escritos por mí y por otros escritores que deseen
publicar en él, críticas literarias, sugerencias de lectura, autores nuevos y
clásicos, en fin, un lugar donde poder pasar unos minutos agradables tomando
uncafé virtual.

Sin otro particular te envío un fuerte abrazo.

Ate.

salvador moreno valencia

La intolerancia de los españoles hacia los inmigrantes

La intolerancia de los españoles hacia los inmigrantes,
sobre todo a los que proceden de países del sur, tanto de África y América del
sur, como los que vienen del este de Europa va en aumento; sin embargo los
españoles aceptan a otro tipo de inmigrantes(¿por que todo ser humano que se
desplaza de su país de procedencia a otro para: trabajar o vivir en él recibe
la definición propia de inmigrante?),suecos, finlandeses, noruegos, ingleses,
que se comportan sectariamente sin integrarse con los españoles porque traen
sus costumbres, su cultura, sus bares, sus tiendas, sus empresas y no necesitan
(de hecho, la gran mayoría vive en España sin necesitarlo), el idioma español.

Sin embargo se
critican y no se toleran las costumbres y la cultura de: árabes, peruanos,
ecuatorianos, colombianos, rumanos...

Al fin y al cabo el tema de la tolerancia parece responder,
como casi todo en este mundo imperialista y capitalista, a la misma razón, el
dinero: la capacidad adquisitiva de los unos en contra de la de los otros es la
que los diferencia y es por la que la
mayoría de los españoles se rige.

Evitando en la medida de lo posible mezclarse con los
inmigrantes pobres y limpiando los zapatos de los ricos siendo sus siervos.

Los primeros vienen a quitarnos el trabajo (pensamiento
extendido entre la población) los segundos vienen a darnos trabajo y con él
dinero.

Que los primeros mantengan sus costumbres, cultos religiosos,
cultura… importa, y se piensa que es cuanto menos una aberración que lo permita
el gobierno.

Que los segundos mantengan su idiosincrasia no importa, todo
lo contrario, se ve de forma natural.

A los inmigrantes pobres se les otorga, en la mayoría de los
casos, el papel de delincuentes en potencia.

Por eso y nada más se margina y se excluye a los inmigrantes
de rango obrero.

A los inmigrantes ricos se les otorga el papel en todos los
casos de redentores.

Alvaeno ©

El espejo

Veo sus sueños reflejados en el cristal; espejo de su alma.

Pensativos labios carnosos; ojos de infinita nostalgia.
Espejo…

Ella es el espejo como en el cuadro de Odilón Redón. Mira el
paisaje sin verlo; más allá de lo real se fugan sus ojos intentando comprender
la magnitud, y, a la vez, la simpleza del universo.

Cierra los ojos, duerme, dulcemente duerme; belleza
inmaculada. Preocupantes líneas se dibujan en su rostro infantil; duerme,
dulcemente duerme, belleza inmaculada.

El espejo, de nuevo el espejo se cerciora de la imagen, de
la realidad de su rostro aniñado; duerme, dulcemente duerme, belleza
inmaculada.

Ventana del sueño por la que se ve una llanura insondable
cuya línea del horizonte se pierde en un pensamiento.

Manos frágiles, duermen, las manos de la maga. Espejo. Maga…

Sueños de campiñas grises adornadas con una manto de
escarcha gris; el espejo, de nuevo el espejo, morada infinita del indeciso
invierno y en él, reflejada, una mueca de labios tímidos con el hastío de un
otoño anticipado.

El espejo, de nuevo el espejo, morada infantil, duerme,
dulcemente duerme; belleza inmaculada en el espejo de la memoria.

El brillo sensible de sus ojos va y viene, mira sin ver.
Duerme, dulcemente duerme dulce condena de olvido.

En el espejo…

alvaeno©

Por detrás

Se encontraron a la hora acordada: Llevan
haciéndolo dos meses. Son, por decirlo de algún modo, amantes secretos.

Ella tiene cuarenta y cinco años bien
llevados.

Cuerpo de finas y delicadas fragancias.
Caderas sinuosas. Pechos levemente firmes señalando hacia su barbilla. Rostro
aniñado. Dulce mirada. Labios carnosos y hambrientos de sexo. Cuello delgado.
Culo prieto, respingando un sostenido talle en su espalda.

Barriga como un pequeño monte coronado
por un perfecto ombligo. Piernas de muslos tersos por la práctica de algún
deporte. Piel fina y suave. Ojos color melón. Dulce almíbar de orejas pequeñas.
Nuca excitante. Punto G.

Popa a babor grita tomada por su amante.
Erecto mástil. Motor sin velas. Labios húmedos que mordisquean el pene. Pene
rosado y de venas saturadas. Arriba, abajo... Lenguas sesenta y nueve. Ella en
su éxtasis. Él perdido en sus caderas. Golpea suavemente ritmo de vientre.

Pechos columpiándose con pezones tersos y
dispuestos como un manjar de melocotones y fresas. Goce. Goza.

Amante. Zorra. Puta. Encajes, pubis,
clitorianos aullidos de lengua succionadora. Bebe él su esencia. Ella bebe la
suya. Se regodea en ello. Se enzorronea, enseñoroneándose en el pene que
despide sus fulgores. Rojo. Entra en la vagina. Mojada. Sale. Entra. Ella
enloquece montando al hombre como si fuese un potro salvaje. Puta
desquitándose. Cabrón consentido. Excitado. Mira al amante. Mira al hombre
engañado. Pene polla erecta en sus muslos golpeante. De uno hasta diez. Pico.
Dentro hasta los testículos. Suavemente hacia atrás. Fuera. Grito. Se
desvanece. Crece. Orgasmo sinfónico. Amante puto. Ropa erótica. Braguitas de
negra seda transparente. Hilo de tanga arañando un ósculo oscuro.
Lenguabesonegro. Gritos en el techo. Ojos.

A la misma hora. Como cada viernes.
Amantes.

-He quedado con unas amigas, vamos a
salir a dar una vuelta.

-Muy bien, como cada viernes.

Compañero consentido. Calzoncillos
baratos para ropa sexy. Ella. Cara.

Tetas tan deseables como dulce de leche.
Coño anaranjado que manifiesta su clítoris firme y sediento de polla.

Vuelve a la misma hora cada viernes.
Cansada. Satisfecha. Orgásmica. El hombre fiel compañero espera. Conocedor de
la aventura. Se excita. La estrecha en sus brazos. Duerme. Su culo satisfecho.
Coño mojado anaranjando el múltiple orgasmo. Nueva polla golpea y abre sus
labios. Inferiores. Apresurados absorben. Pollas erectas. Coño
satisfactoriamente mojado. Culos ansiosos de besos negros. La polla, la de
siempre intenta entrar en el infinito negro agujero. Esfínter dilatando gritos
en el cielo.

-Buenas noches, estoy
cansadanomegustapordetrás.

Ahí él se masturba corriéndose en el
engaño. Dedos rabiosos hacen correr veloces astros sobre el cuerpo dormido,
coño satisfecho que sueña con el amante.

Salvador moreno valencia©

http://alvaeno.blogspot.com

http://usuarios.lycos.es/alvaeno/

http://www.lacoctelera.com/dorovalencia

http://novelablogalvaeno.blogspot.com/

http://salvadormorenovalencia.mifotoblog.com

http://alvaeno.artelista.com

http://alvaeno33.artelista.com

Mi amor se fue a la China

Deambulé por las calles de Madrid y no estabas tú.

Y ahora que ya no vago por esas muchedumbres solitarias, ni
estoy

ni me adviertes en cualquiera que te mira a los ojos.

¿soy, o somos despojos…?

Que amé todo cuanto eras

sin conocerte apenas

y ahora,

si eres, no soy,

ni tierra, ni tiniebla

como el recuerdo

cuando te bebía en vasos de Ginebra.

salvador moreno valencia©

El efecto mariposa

A las cuatro en punto de la tarde, minuto
arriba, minuto abajo, un barco hace su entrada en el puerto.

A esa misma hora, minuto abajo, minuto
arriba, un señor con gafas entra en una cafetería.

El barco lleva realizando la acción de
entrar al puerto desde que saliera del armador, hace casi quince años.

El hombre de gafas realiza la acción de
entrar en la cafetería, también desde hace unos quince años, precisamente desde
que él aprobó las oposiciones convirtiéndose en funcionario público.

¿Qué pueden tener de común estas
situaciones? Nada, excepto que se producen, cada día, a la misma hora.

Pero ésta tarde ha sucedido algo
impensable. El barco ha encallado en la entrada del puerto. Sin embargo, el
funcionario ha hecho su entrada en la cafetería a la misma hora, sin que nada
le haya impedido hacerlo.

Tanto el señor de gafas como el patrón
del barco son ajenos, el uno del otro, además de que desconocen dichas
coincidencias.

Cada uno de ellos realiza su función,
digamos que cada uno hace acto de presencia en su escena cotidiana sin saber
nada del otro. Sin imaginar que éstas acciones que llevan a cabo cada día,
puedan ocasionarles algún contratiempo.

El efecto mariposa para ambos es
desconocido y por tanto carece de sentido y valor.

El patrón del barco se irrita al cometer
semejante error. ¿Cómo puede haber cometido una torpeza similar? Tantos años
realizando la misma maniobra, a la misma hora, con buen tiempo, con temporal y
siempre ha llegado perfectamente al puerto. Conoce el lugar como la palma de su
mano. Pero ésta tarde algo lo ha lanzado sobre las rocas, y lo peor para él es
que acaba de perder parte de su carga. Unas treinta cajas de pescado recién
extraído de las profundidades del abismo marino. El trabajo de un día completo
tirado por la borda, nunca mejor dicho.

El señor funcionario de gafas, pongamos
que se llama Aurelio, sí, Aurelio Benítez Sánchez, eso es, un nombre y
apellidos corrientes. A él nunca le ha ocurrido nada en particular, nada que se
salga de lo habitual, su ordinaria y esquemática vida. Su vida ha sido y es un
tránsito de acciones organizadas con meticulosidad extrema, rayando la
obsesión. Nada escapa al azar. Todo está esquematizado. Ni siquiera el destino
escapa al cuadrante con el que regula su existencia.

El efecto mariposa.

Al patrón del barco, que acaba de
encallar a la misma hora en que Aurelio entra en la cafetería, también habrá
que ponerle un nombre y unos apellidos de común y ordinario, corrientes como el
de muchos, está bien: Antonio Aranda Pérez, será un buen nombre.

Ni Aurelio, ni Antonio saben, tampoco
intuyen que las circunstancias en las que se van a ver envueltos, tienen un
factor común, o un denominador.

Aurelio como cada día entra en la misma
cafetería a las cuatro de la tarde, pide un cortado con un chorreoncito de
leche fría. Lo bebe de tres tragos, exactos tragos de sabor cafetero. Paga
religiosamente con dos monedas: de cincuenta y veinte céntimos. Y luego vuelve
sobre sus pasos, entra en la oficina donde trabaja hace quince años.

Mientras tanto, el pescado que ha vuelto
al mar va siendo empujado por las olas hacia la orilla. Allí se reúnen cientos
de gaviotas que con sus estridentes graznidos se lanzan sobre el festín.

Minutos más tarde otra bandada, no de
pájaros, sino de personas, se abalanza también sobre el preciado festín,
disputando con las gaviotas el pescado que yace sobre la arena.

Aurelio hace su trabajo como cada día.
Escrupuloso. Esquemático. Archiva. Introduce datos. Enter. Alt G. Control C.
Control V. hasta las siete de la tarde que dará por finalizada su jornada
laboral.

Antonio grita a sus marineros para evitar
males mayores. Pide ayuda por radio. Un barco grúa acude en pocos minutos.
Remolca al Rosario del viento hasta el armador.

Al menos no se ha perdido todo, se dice
el patrón tomando el asunto por el lado positivo. Pero el día está perdido y
casi toda la pesca destrozada; hay que pagar los jornales, los gastos y el
arreglo, pero podría haber sido peor.

Aurelio sale de su trabajo en el mismo
momento en que el Rosario del viento entra en el hangar. De repente ha decidido
cambiar de recorrido. Decide ir de regreso a su casa por otro camino. Algo
impensable en él. Hay en su interior algo que lo empuja a tomar esa
determinación y en el exterior, como si fuese un imán, algo que lo atrae hacia
un lugar.

El efecto mariposa.

Y Aurelio llega a la playa sin saber cómo
y sin preguntarse por qué. Oye las gaviotas como locas chillando. Se acerca. Ve
la tragedia. Piensa en una catástrofe ecológica. Miles de peces muertos sobre
la arena. Se plantea su existencia mirando sobre la arena esos miles de ojos
saltones que lo miran a él, por qué. Un hombre se acerca al verlo. Le cuenta lo
sucedido y Aurelio decide, como todos, llevar
a casa un poco de pescado para sorprender a su querida esposa. Al
recoger su botín se pincha en el dedo índice con una púa de algún pescado y
siente un fuerte y agudo dolor. Al rato ha olvidado el dolor y el pinchazo y
como un niño con zapatos nuevos, regresa feliz con la cena.

Antonio en ese momento sale del astillero
y va a visitar a su amante, visita que ha estado haciendo con puntualidad
escrupulosa, desde hace unos quince años. Hoy llegará un poco tarde de modo que
la visita ha de ser breve. Antonio estrecha en sus brazos a su amada
reconfortando de algún modo la pérdida.

Aurelio llega al portal del edificio
donde vive.

Antonio azorado por la pasión hace el
amor con su amante en el pasillo.

Aurelio sube los tres tramos de escalera.

El efecto mariposa.

Rosario grita de placer.

Aurelio saca las llaves del bolsillo.

Antonio aprieta con fuerza todo su cuerpo
contra el de su amante como si fuese el viento envistiendo a las olas.

Rosario gime convulsionado su cuerpo.

Aurelio abre la puerta, el dedo índice se
ha hinchado y tiene un color morado nauseabundo. La bandada de gaviotas lucha
por los peces del Rosario del viento.

El índice se agita con odio y rabia.
Señalando al efecto mariposa apretando su pus virulenta sobre el ojo de un pez
volador.

©salvador moreno valencia

Mi ciudad

La ciudad que sueño, es un cúmulo de hojas sobre frondosos
árboles que se miran en una extensa alfombra de hierba y tierra donde florecen
alegres mariposas.

Un lugar donde los seres humanos pasean con calma y aman
sentarse bajo los sauces a contar historias felices de antes.

La ciudad que anhelo es un lugar donde el único sonido
estruendoso que se oye es el hacen las abejas y abejorros, junto a las ranas,
pájaros y otro variado catálogo de sonidos animales.

La ciudad que veo desde mi puerta, siempre abierta, es un
jardín de bicicletas del que fueron expulsados los coches hace mucho tiempo.

La ciudad que siento nacer en mi alma está formada por
cientos de niños que alborotan, jugando y riendo felizmente.

La ciudad que habito en mis sueños tiene pensamientos de
amor por farolas, y caricias suaves por aceras.

La ciudad en la que estoy ahora mismo carece de artificios
inútiles…

¿Cómo es la ciudad que tú sueñas?

salvador moreno valencia©